La Plaza Vieja palpita un año más con la Fiesta del Jubileo, símbolo de tradición

La Plaza Francisco Valverde ha vuelto a convertirse en el punto de encuentro de cientos de baenense con motivo de una nueva edición de la tradicional ‘Fiesta del Jubileo’, una celebración que sigue consolidándose como una de las citas más emblemáticas del verano y que pone en valor la vida de los barrios del casco histórico, al tiempo que contribuye a la conservación de la parroquia de San Bartolomé.
La alcaldesa de Baena, María Jesús Serrano, ha destacado la apuesta del Ayuntamiento por recuperar y fortalecer las fiestas tradicionales como elemento de convivencia y dinamización del centro histórico, y ha asegurado que quiere que “nuestros barrios tengan vida” para “mantener nuestras tradiciones y ofrecer a los vecinos un espacio de encuentro donde convivan varias generaciones”.
La verbena, instalada nuevamente en la Plaza Francisco Valverde, ha ampliado este año su distribución para ofrecer más espacio a los asistentes. Entre las novedades destacan la recuperación de la tómbola, la presencia de seis puestos, actuaciones musicales y el tradicional puesto de churros, cuya recaudación íntegra se destina a la parroquia de San Bartolomé. Debido a las obras de la calle Amador de los Ríos, las atracciones infantiles y el puesto de chucherías se han trasladado a la Travesía de la Zapatería.

El carácter solidario de la fiesta ha estado especialmente presente en el puesto de churros, donde numerosos voluntarios, entre ellos, Marta Cruz y su abuela Pupe, han colaborado desde primera hora de la tarde para recaudar fondos destinados a la iglesia de San Bartolomé. “Además de colaborar económicamente con la parroquia, lo importante es que la gente venga, disfrute y dé vida a este evento tan característico de Baena”, ha destacado Marta.
También la Hermandad de Todos los Santos ha vuelto a implicarse con la recuperación de la popular tómbola. Juan Carlos Tarifa, hermano y colaborador, ha explicado que esta iniciativa busca “apoyar el barrio, las tradiciones y contribuir a que siga habiendo vida en el casco histórico”. Con papeletas a un euro y cientos de regalos, la tómbola volvió a convertirse en uno de los principales atractivos de la noche.
La creciente participación de vecinos de todos los rincones de Baena confirma el éxito de una fiesta que ha recuperado el esplendor de antaño y que, año tras año, fortalece el sentimiento de pertenencia a los barrios históricos, fomenta la convivencia entre generaciones y demuestra que la unión vecinal sigue siendo el mejor impulso para conservar el patrimonio, las tradiciones y la vida de la ciudad.





