Asaja Córdoba destaca un aumento del 30% en la cosecha de almendra pero advierte sobre el descenso de superficie por plagas

El presidente de Asaja Córdoba, Fernando Adell, ha informado sobre la situación de la cosecha de almendra en la provincia, asegurando que “la campaña es favorable en lo que a producción se refiere”, con una estimación de 11.000 toneladas, “lo que representa un incremento del 30% respecto a la campaña anterior”; si bien, ha precisado que se trata de “estimaciones” ya que “quedan unos meses importantes aún, pero si todo va bien se podría alcanzar la cifra prevista”.
Por el contrario, Adell ha mostrado su preocupación por las grandes cifras de bajada de la superficie de almendro “debido únicamente a la proliferación exponencial de la plaga conocida como gusano cabezudo (Capnodis tenebrionis), que provoca la muerte de los árboles” y que “está acabando silenciosamente con las plantaciones de almendros en Córdoba”, donde según fuentes de la administración autonómica, “la superficie ha bajado en más de 2.500 has en los dos últimos años”.
Por todo ello, Adell ha vuelto a pedir a la Junta de Andalucía y al Ministerio de Agricultura que pongan soluciones porque “esto es solo el principio de lo que pasará si se siguen prohibiendo el uso de fitosanitarios en este y otros cultivos” ya que desde que eliminaron del mercado materias activas eficaces y redujeron el número de aplicaciones, “la superficie no deja de bajar”.
En cuanto al aumento de la producción, el presidente de Asaja Córdoba ha subrayado que “viene impulsado por dos factores clave”, como son “las abundantes precipitaciones registradas durante el otoño, el invierno y el inicio de la primavera”, pero también “porque los años anteriores no fueron buenos y el efecto vecería tiene mucha importancia”.
A nivel nacional, se estima una cosecha de 135.250 toneladas de almendra grano, un 6,58% superior a la de la campaña anterior y un 32,89% por encima de la media de los últimos cinco años.
Adell ha aclarado que “las lluvias han permitido recuperar las reservas hídricas tanto en los suelos como en los embalses, que presentan niveles muy elevados tras varios años marcados por la sequía, lo que garantiza también unas buenas dotaciones de agua para el riego durante el desarrollo final del cultivo y contribuye a mejorar las expectativas de cosecha en las principales zonas productoras de la provincia”, destacando, por tanto, que “la evolución del cultivo ha sido favorable en términos generales gracias a la disponibilidad de agua y al buen estado vegetativo de las plantaciones”.
No obstante, desde Asaja advierten que “las condiciones de elevada humedad registradas durante esta campaña también han favorecido la aparición de enfermedades fúngicas, por lo que será fundamental mantener una adecuada vigilancia fitosanitaria para preservar el potencial productivo hasta la recolección”, añadiendo que “ello ha conllevado que los tratamientos, entre ellos los fungicidas, han sido superiores y, por ende, el gasto en el cultivo, además de los daños en las infraestructuras de las fincas por las borrascas y el plus de gasto en fertilizantes por la subida por los conflictos bélicos”.





