Albendín reivindica el sabor de su huerta como motor económico y atractivo turístico

La huerta de Albendín vuelve a convertirse este fin de semana en el mejor escaparate de una pedanía que ha sabido hacer de sus productos de proximidad una seña de identidad y es que la XV Jornada de la Huerta reúne un año más en esta pedanía de Baena la gastronomía, artesanía y comercio local en una cita ya consolidada que atrae cada verano a cientos de visitantes y que pone el foco en el valor de una agricultura marcada por la singularidad de la vega del Guadajoz.
Este verano, el tomate vuelve a ser el gran protagonista y es que su sabor, reconocido por quienes lo cultivan y consumen, encuentra una explicación en la salinidad que aporta el río a estas tierras. Así al menos lo ha asegurado la hortelana Antonia Serrano, quien ha destacado que “tiene una acidez muy agradable y prácticamente no necesita sal”.

El alcalde pedáneo, José Andrés García, ha destacado durante la inauguración que la jornada mantiene el espíritu con el que nació hace quince años y que es “promocionar nuestros productos, nuestra huerta, lo artesanal y el producto de kilómetro cero”, al tiempo que ha hecho hincapié en que se trata de “un objetivo que se refleja en la respuesta del público”, ya que “solo durante la primera jornada se repartieron las 500 primeras cartillas de la Ruta de la Tapa y cientos de personas llenaron los establecimientos participantes”.
Un año más, García ha defendido que Albendín ha convertido la gastronomía en una oportunidad para dinamizar la economía local, y ha lanzado la idea de que “los pequeños pueblos tenemos que reinventarnos utilizando aquello que nos diferencia”. El edil socialista ha destacado además “la elevada ocupación de los alojamientos y del área de autocaravanas durante el fin de semana”.
La alcaldesa de Baena, María Jesús Serrano, ha coincidido en esa misma idea al considerar que la huerta constituye uno de los principales activos turísticos de la pedanía, teniendo en cuenta que “el capricho del Guadajoz nos da unos productos únicos y tenemos que seguir apoyando a los hortelanos, a los artesanos y al comercio tradicional”.
Serrano ha recordado también que Albendín forma parte de la Ruta de los Pueblos Gastronómicos y ha anunciado nuevos proyectos para reforzar su oferta turística, entre ellos la adecuación del entorno de la Cruz Misionera como mirador sobre la vega, una vieja demanda de los ciudadanos.
Junto a los productos hortícolas, el mercadillo reúne también a artesanos y productores locales. Entre ellos se encuentra Gabela de Sal, empresa que recuperó la tradición salinera de Albendín y que obtuvo en 2015 el Premio Nacional al Mejor Elaborador de Sal Artesana. Su responsable, Rafael Espartero, ha insistido en que continúa apostando por una elaboración artesanal que da lugar a variedades como la flor de sal, la escama piramidal o la sal virgen.
La artesanía completa una oferta en la que el ganchillo, la decoración y otros trabajos hechos a mano encuentran un escaparate para reivindicar oficios tradicionales que siguen formando parte de la identidad de la localidad.





