Ecologistas en Acción denuncia el “contrasentido biológico” de permitir la caza de la tórtola europea en Andalucía

La Federación de Ecologistas en Acción de Córdoba, a la que pertenece el colectivo baenense GRODEN, ha denunciado públicamente, a través de una nota de prensa, el “contrasentido biológico y normativo” que supone la autorización de la Junta de Andalucía para la caza de la tórtola europea (Streptopelia turtur) en fechas en las que una parte significativa de la población reproductora todavía se encuentra criando o alimentando a sus nidadas.

En este sentido, los ecologistas han vuelto a dar la voz de alarma ante el inicio, este fin de semana, de la media veda en Andalucía para la temporada cinegética 2026-2027, ya que esta especie migratoria transahariana cuyas poblaciones sufrieron un severo declive durante décadas, estaba experimentando una notable mejoría tras la moratoria temporal aplicada en el corredor migratorio occidental a partir de 2021.

Según datos de la Gestión Adaptativa Europea, en 2024 la población reproductora alcanzó los 2,13 millones de parejas en esta ruta, lo que supone un 40,5% más que en 2021. Sin embargo, los ecologistas consideran que la reapertura de su caza en 2025 y la continuidad del aprovechamiento en la actual ordenación autonómica ponen en riesgo esta incipiente recuperación.

Para la presente temporada, la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía ha establecido un cupo autonómico de 40.338 tórtolas, fijando como días hábiles el 22, 23, 29 y 30 de agosto, así como el 5, 6, 12 y 13 de septiembre en la zona costera de Cádiz. Aunque el acceso a este cupo se restringe a cotos con mejoras de hábitat y registros digitales, Ecologistas en Acción señala que estas medidas omiten el problema de fondo que es “el calendario de caza”.

El colectivo recuerda que la tórtola europea encadena varias puestas, de mayo a agosto, y que la fenología de cría varía según la climatología y el territorio. La apertura de los disparos a finales de agosto provoca que se abatan adultos reproductores, condenando a la muerte por ‘starvation’ a los pollos en los nidos.

La denuncia ecologista se sustenta en evidencias científicas acumuladas durante décadas. Ya en los años 80 y 90, investigadores del antiguo ICONA como Victoriano Peiró o Francisco José Purroy recomendaron no abrir la veda hasta septiembre. Estudios de campo realizados en Andalucía —como los de La Rambla (1989) y Guadalcázar (1994) en Córdoba— demostraron que entre el 25 % y el 30 % de las tórtolas continuaban criadas (con huevos o pollos en el nido) al iniciarse la media veda. Posteriormente, también se han registrado observaciones ocasionales de nidos con pollos durante otras temporadas de media veda en Baena y Castro del Río.

Esta coincidencia choca frontalmente con el artículo 7.4 de la Directiva europea de Aves (Directiva 2009/147/CE), que prohíbe explícitamente la caza de especies migratorias durante su periodo de reproducción o crianza.

Ecologistas en Acción acusa a la Junta de Andalucía de “plegarse a la presión del lobby cinegético” y priorizar intereses económicos frente a la conservación de la fauna silvestre, indicando que “la gestión no es verdaderamente adaptativa si no que solo calcula cuántas tórtolas matar y no responde a cuándo se pueden cazar sin interferir en su biología” y concluyen, exigiendo que “cualquier decisión futura se base en estudios fenológicos actualizados y representativos previos a la fijación de las fechas de caza”.

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