ASAJA Córdoba culpa a “las trabas de la PAC” como uno de los motivos que están generando incendios cada vez más incontrolables

La Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores –ASAJA- de Córdoba ha vuelto a destacar “la labor de los agricultores y ganaderos, así como de los titulares de explotaciones forestales y cinegéticas, como aliados en la lucha contra los incendios”, teniendo en cuenta “el alto riesgo de incendios que va a estar presente durante todo el verano, dada la gran cantidad de vegetación existente en el campo, consecuencia de la alta pluviometría registrada este año”.
No obstante, desde ASAJA lamentan que “los agricultores están obligados a mantener muchas superficies de sus explotaciones sin poder labrarlas ni limpiarlas para hacer frente a los incendios, ante las trabas y las obligaciones que les impone la PAC”.
Sin embargo, la organización agraria destaca que “las explotaciones ganaderas y cinegéticas donde existe cabaña de ganado doméstico o especies de caza mayor, se presentan pastoreadas y con los pastos más reducidos, y por ello, con un menor riesgo de incendio”, subrayando que “es un hecho innegable que las explotaciones en las que hay ganadería y actividad agraria, el riesgo de incendio se aminora muy notoriamente”, y añadiendo que “en este tipo de explotaciones, en caso de declararse incendios, suelen ser de menor envergadura y, por tanto, se puede luchar contra ellos en materia de extinción”.
A este respecto, Asaja ha avisado que “además del abandono y el despoblamiento rural, existen otras problemáticas que contribuyen a los incendios forestales, como son, por ejemplo, las obligaciones y las trabas que se exige a agricultores y ganaderos a través de la PAC”, poniendo como ejemplo que “en los olivares sigue siendo requisito obligatorio para poder cobrar las ayudas de la PAC en su totalidad, el mantener las cubiertas vegetales (pasto) todo el año”.
A pesar de que Asaja ha solicitado durante años “poder eliminarlas, labrando con la llegada del periodo estival, desde el Ministerio de Agricultura no se ha accedido a ello”, y “este problema se acentúa más, si cabe, en olivares de sierra, que suelen ser próximos o colindantes a superficies forestales, con el enorme riesgo de propagación de incendios que existe entre la interfaz agraria y forestal”.
Igualmente, desde ASAJA señalan que “es la PAC, y en concreto las definidas como ‘Buenas Prácticas Agrarias y Medio Ambientales (BCAM)’, las que no permiten a los agricultores labrar las parcelas de barbecho (no sembradas) hasta el mes de septiembre, lo cual contribuye a que todas estas superficies, presenten pastos espontáneos naturales, susceptibles de arder en caso de incendio”.
Además, “las parcelas que han estado sembradas de cereal de invierno, o sea, todos los rastrojos de trigo, avena o cebada, no se pueden labrar en las formas adecuadas (volteando la tierra) hasta que llega septiembre de cada año. De esta manera, solo se permiten labores verticales de mínimo laboreo que no frenan la propagación de incendios a su través”.





