El Centro de Salud de Baena cierra las consultas en las tardes de verano y solo atenderá urgencias médicas

Como viene siendo habitual en los últimos años con la llegada de las altas temperaturas, propias del periodo estival, el Centro de Salud ‘Dr. Ignacio Osuna Gómez’ de Baena, al igual que la mayoría de centros de salud de la provincia de Córdoba, cierra sus puertas por las tardes para consultas de Atención Primaria que solo se realizarán de lunes a viernes, en horario mañana, de 8:00 a 15:00 horas.

Esta medida se contempla en el Horario Especial de Verano establecido por la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía que comenzó a aplicarse en la última semana del mes de junio y se mantendrá hasta el próximo 12 de septiembre. No obstante, en caso de cualquier urgencia médica, el centro de salud de Baena mantiene en funcionamiento su Servicio de Urgencias de Atención Primaria (SUAP), a disposición de los usuarios todos los días de la semana y las 24 horas del día.  

Por otro lado, en relación a las altas temperaturas que se están registrando en estos últimos días y las posibles olas de calor que puedan producirse a lo largo del verano, las autoridades sanitarias ofrecen una serie de consejos para prevenir riesgos en la salud, ya que la exposición a elevadas temperaturas supone una agresión al organismo con peligro de deshidratación, agravamiento de una enfermedad crónica y golpe de calor.

Cuando esto ocurre es preciso dejar toda actividad durante varias horas, refrescarse y descansar en un lugar fresco, además de beber agua o zumo de fruta. Los síntomas de alerta son varios, tales como aturdimiento, pérdida de conciencia, convulsiones; insomnio y agitación nocturna inhabitual, calambres musculares en brazos, piernas y abdomen; rápida elevación de la temperatura corporal, fiebre elevada, debilidad y cansancio; fuertes dolores de cabeza y nauseas, sed intensa y piel caliente, roja y seca.

Entre los grupos de personas más sensibles al calor están los lactantes y menores de 5 años, personas mayores de 65 años que viven solas y otras dependientes en su vida diaria con alteraciones de memoria, de comportamiento o de orientación; personas con enfermedades crónicas como diabetes, obesidad, problemas cardiovasculares o respiratorios, así como las que toman medicación como diuréticos, antihipertensores o antidepresivos; personas con fiebre o patologías agudas y aquellas que hayan manifestado dificultad de adaptación al calor.

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