Y Baena tembló al ritmo de tambores y al abrigo de las candelas

En Baena, la llegada del 19 de marzo tiene un sonido y un olor inconfundibles: el redoble constante de los tambores y el humo de las candelas que iluminan la noche. La víspera del Día del Padre se convierte cada año en una de las citas más especiales para los baenenses, una tradición antiquísima y profundamente querida que, desde tiempo inmemorial, anuncia la cercanía de la Semana Santa y reúne a vecinos y visitantes en torno a sus costumbres más arraigadas.
Desde primeras horas de la tarde del 18 de marzo, el sonido de las baquetas al golpear los pellejos comenzó a escucharse en distintos puntos de la ciudad. Días antes, cocheras y locales se transformaron en improvisados cuarteles donde los tamborileros ajustan por última vez sus instrumentos.
Y fue al irse la luz del día, cuando el templar pausado se transformó en un incesante baqueteo que recorría las calles del casco histórico. No era el sonido acompasado de las cuadrillas de judíos que desfilan en Semana Santa, sino un toque libre y desordenado que tiene algo de rito iniciático para muchos jóvenes que se cuelgan por primera vez un tambor al tahalí. Cientos, miles de personas participaron un año más en esta fiesta popular que convierte a Baena en un auténtico hervidero de tradición.
Junto al sonido de los tambores, otro de los elementos más característicos de esta noche son los candelorios. Grandes hogueras encendidas en distintos puntos de la ciudad transformaron la oscuridad en un espectáculo de luces rojizas y anaranjadas. Vecinos de todas las edades alimentaron las llamas con maderas y objetos viejos en un ritual simbólico que busca dejar atrás lo inservible y abrir paso a un nuevo tiempo. Los tamborileros recorren uno a uno estos candelorios, cada vez más escasos, pero aún muy presentes en la memoria colectiva de la ciudad.
Este ambiente festivo atrae además, San José tras San José, a aficionados al tambor procedentes de otras localidades tamborileras de España, que se suman a una celebración donde tradición, devoción y convivencia se entrelazan en cada esquina.
Para este año 2026, el Ayuntamiento de Baena y la Cofradía de San José, han preparado un programa especial que ha venido a reforzar el protagonismo de los tambores y las candelas como señas de identidad de la fiesta. Así, los candelorios han vuelto a encenderse en varios puntos de la localidad, entre ellos la plaza Era de San Antón, la barriada de Pedro Muñoz, Cañada Esquina Juan El Latino, el Paseo de Guadalupe, la plaza de la Constitución y el colegio Safa-La Milagrosa. Estos espacios se han transformado en lugares de encuentro y convivencia donde vecinos y visitantes comparten la noche más sonora del año.
En el Paseo de Guadalupe se ha instalado además una barra a precios populares junto a un gran candelorio, y la imagen de San José se ha colocado bajo el dintel de la iglesia del mismo nombre donde puede ser visitada por los devotos durante la víspera.
Y ya hoy, 19 de marzo, Día de San José, la jornada de celebración comenzará con una solemne eucaristía en la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe en honor al santo. Tras la misa, tendrá lugar la tradicional procesión por el recorrido habitual, uno de los momentos más emotivos de la festividad.
Así, entre el resonar de los tambores y el resplandor de las candelas, Baena volverá a celebrar una fiesta que trasciende generaciones y que sigue viva gracias al orgullo y la participación de todo un pueblo. Y es que, en esta ciudad de la Campiña cordobesa, San José no solo se celebra: se siente a golpe de baqueta y al calor del fuego.





