La RAIF recomienda medidas de Gestión Integrada de Plagas secundarias en el olivar durante el otoño

La Red de Alertas e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF) recomienda aplicar medidas de Gestión Integrada de Plagas secundarias en el olivar durante el periodo de otoño, matizando que, “aunque estas tienen una incidencia menor que otras plagas principales, en determinadas parcelas y condiciones pueden provocar pérdidas de cosecha o afectar al desarrollo vegetativo de los árboles más jóvenes”.

Desde la RAIF indican que en otoño se puede observar en el olivar daños sobre hojas y frutos causados por distintas plagas y enfermedades secundarias, pero “dado que no existen tratamientos químicos autorizados para estas plagas, las medidas de gestión deben centrarse en la prevención, eliminando las hierbas de la base del árbol, utilizando refugios artificiales para capturar adultos y colocando bandas engomadas o fibras en los troncos para dificultar su ascenso”.

Asimismo, se recomienda retrasar la eliminación de las varetas hasta que cesen los daños, favorecer la fauna auxiliar, así como los parasitoides autóctonos, evitando excesos de fertilización nitrogenada y riego que estimulen una brotación excesivamente tierna.

En el caso de daños en las hojas, destacan los provocados por el otiorrinco o escarabajo picudo (Otiorrhynchus cribricollis), cuyos adultos se alimentan de los bordes foliares originando las características hendiduras que confieren un aspecto dentado a las hojas. Además, en olivares jóvenes o plantones, si los ataques son intensos pueden afectar al crecimiento de los árboles.

Y con respecto a daños en el fruto, durante el otoño es frecuente observar aceitunas caídas en el suelo, pero desde la RAIF advierten que “antes de atribuir esta caída a la mosca del olivo o a fenómenos meteorológicos adversos, conviene identificar correctamente su origen”.

Una de las causas que señalan puede ser la generación carpófaga de la polilla del olivo (Prays oleae) que provoca la conocida “caída de San Miguel” ya que la larva completa su desarrollo en el interior del fruto y abandona la aceituna al final del verano, pero cuando este síntoma es visible ya no es posible actuar sobre la plaga, por lo que las medidas preventivas deben realizarse durante el verano, favoreciendo la presencia de enemigos naturales como las crisopas (Chrysoperla carnea).

También pueden encontrarse frutos caídos por la acción del barrenillo común del olivo (Phloeotribus scarabaeoides). En estos casos suele observarse la aceituna en el suelo con el pedúnculo adherido. La principal medida preventiva consiste en gestionar adecuadamente los restos de poda, eliminando o triturando la madera susceptible de actuar como foco de reproducción y cumpliendo las medidas fitosanitarias establecidas para la gestión de leñas durante el periodo de riesgo.

Por último, el escudete (Camarosporium dalmaticum) puede provocar la caída prematura de aceitunas durante estas fechas. Esta enfermedad suele desarrollarse a partir de heridas producidas en el fruto, principalmente por la mosca del olivo (Bactrocera oleae). En parcelas con antecedentes de la enfermedad resulta especialmente importante mantener un adecuado control de la mosca y retirar del suelo los frutos afectados o momificados para reducir las fuentes de inóculo. Actualmente no existen tratamientos específicos autorizados para el control directo del escudete.

Por último, la RAIF indica que la correcta identificación de estos daños y la aplicación de medidas preventivas basadas en los principios de la Gestión Integrada de Plagas permiten reducir el impacto de estos organismos y minimizar la necesidad de intervenciones fitosanitarias.

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