La Almendina retorna al medievo este fin de semana entre artesanía, historia y magia

La Almendina vuelve a viajar en el tiempo. Desde ayer viernes y hasta el próximo domingo, las calles del histórico barrio de la Almedina de Baena se transforman para recuperar el ambiente de la Edad Media con una nueva edición de su mercado medieval, una cita ya consolidada en el calendario estival y que invita a vecinos y visitantes a descubrir el patrimonio de la ciudad desde una perspectiva diferente.
El concejal de Centro Histórico, David Bazuelo, ha destacado la consolidación de una actividad que cada año atrae a numerosos vecinos de Baena y de localidades del entorno, al tiempo que ha animado a disfrutar durante todo el fin de semana de “nuestra Almendina” y de un programa que este año vuelve a incrementar el número de puestos, con una importante presencia de artesanos locales.
Asimismo, el edil de IU ha agradecido el trabajo de las distintas concejalías municipales, así como de los servicios de jardines, electricidad, albañilería y montaje, que durante los últimos días han trabajado en la preparación y acondicionamiento del entorno del castillo para acoger la celebración.
Por su parte, la alcaldesa de Baena, María Jesús Serrano, ha recordado que el Ayuntamiento recuperó el mercado medieval en 2019 con el objetivo de consolidarlo y convertir durante unos días “el corazón de la Almendina” en una auténtica calle del medievo.
Serrano ha reivindicado además la riqueza histórica de Baena, “una ciudad marcada por su pasado íbero, romano, árabe y medieval cristiano” y ha situado esta iniciativa dentro de la apuesta municipal por diversificar la economía a través del turismo patrimonial, cultural y sostenible. Igualmente, ha subrayado el compromiso de llevar actividad al casco histórico y mejorar progresivamente su accesibilidad.
Precisamente, durante los tres días estará disponible un servicio de autobús desde la puerta de la Almazara Núñez de Prado, pensado especialmente en las personas mayores o con dificultades para acceder a pie hasta la Almendina. El castillo permanecerá también abierto al público, completando una propuesta que combina “patrimonio, ocio, artesanía y gastronomía”, ha insistido.

Entre los puestos que estos días dan vida al mercado se encuentran propuestas tan singulares como la de Fernando Ramos, llegado desde Málaga, que ofrece pergaminos con mensajes personales. Su propuesta busca, según ha explicado, “transmitir ideas relacionadas con la conciencia, el amor y la búsqueda de la paz”, al tiempo que ha asegurado que lo más interesante de su trabajo no es únicamente el mensaje escrito, sino “la conversación que se produce a raíz de ahí” con quienes se acercan al puesto.
Desde Córdoba ha llegado también este año Andrés Arroyo, con una propuesta basada en la artesanía de madera. Su trabajo parte de madera recuperada procedente de palés, restos de poda controlada, muebles antiguos y otros materiales a los que se da una segunda vida. En su puesto se pueden encontrar utensilios de cocina, piezas decorativas o joyeros que forman parte de una producción completamente artesanal y que está pensada “para toda la vida”.
El mercado también abre espacio a propuestas vinculadas al mundo de los minerales y la tradición esotérica. José Manuel López, llegado desde Andújar, ofrece un puesto repleto de minerales, fósiles, figuras de inspiración oriental, nudos de bruja y otros elementos artesanales.
López ha detallado que “muchas personas se acercan buscando piedras relacionadas con la energía o la suerte, mientras que otras sienten curiosidad por piezas como trilobites y amonites, fósiles con millones de años de antigüedad”. Entre sus objetos también aparecen amuletos y elementos de protección, además de minerales asociados tradicionalmente a los signos del zodiaco y distintas propiedades.
Así, entre madera trabajada a mano, minerales, pergaminos, gastronomía, espectáculos y actividades para pequeños y mayores, la Almendina recupera durante tres jornadas una atmósfera de leyenda. El mercado medieval se convierte, un verano más, en una invitación a caminar sin prisa por las calles del casco histórico, contemplar la puesta de sol desde las alturas y dejarse llevar por el encanto de un barrio que durante este fin de semana vuelve a mirar hacia su pasado para llenar de vida su presente.





