La 8ª Cuadrilla de Judíos de la Cola Negra inicia los actos de celebración de su centenario

La 8ª Cuadrilla de Judíos de la Cola Negra, perteneciente a la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y a la Real Archicofradía de Nuestra Señora del Rosario y Santísimo Cristo Resucitado, ha iniciado de forma oficial los actos conmemorativos del centenario de su reorganización.
Con motivo de esta cita, el cuadrillero de la 8ª Cuadrilla, Javier Triguero, ha señalado que es para él “un orgullo” que le haya tocado ser el cuadrillero que celebre estos 100 años de la reorganización y ha especificado que en realidad “son 144 años desde que nació y 100 desde que se reorganiza”.
Para Triguero, “es una suerte haber vivido mucho esta cuadrilla” por el legado de su padre que “estuvo tantos años al frente de ella, que la cogió con poco apoyo y la dejó en un nivel muy alto” y ha insistido en que “lo complicado es mantenerlo, pero bueno, muy orgulloso de estar celebrando este día para el recuerdo”.
Tras 17 años al frente de la cuadrilla, el actual cuadrillero ha indicado que “tras tantos años uno se va acomodando, de ahí que se necesite un impulso en todas las cosas y que venga gente nueva”, aunque ha reconocido que “es muy complicado que alguien quiera dar el paso para ostentar un cargo de cuadrillero o hermano mayor”.
No obstante, Triguero ha reconocido que en la 8ª de la Cola Negra cuentan con “mucha cantera” y ha agradecido la predisposición de una joven judía, Elena Monroy, para hacer “el maravilloso logo y cartel anunciador de este Centenario” y ha detallado a continuación van a celebrar una Eucaristía en San Francisco el 31 de enero, van a celebrar un Certamen Fotográfico y cerrarán estos 100 años con una Misa en Guadalupe en honor a la Virgen del Rosario y el Santísimo Cristo Resucitado.
Por su parte, la autora del logo y el cartel, Elena Monroy, ha asegurado “solo tener palabras de agradecimiento tanto a la cuadrilla como al cuadrillero por haber confiado en mí para la realización de este cartel” y ha incidido en que “ha sido un reto y una responsabilidad”.
Monroy ha explicado que ha estado en torno a un año realizando diferentes bocetos, en los que tenía claro que tenía que aparecer el Crismón de Baena, porque “es un emblema muy típico de la localidad y del judío” y que “con el infinito, el número 8, también se transmitiese el paso del tiempo, que esto dure y que los jóvenes tenemos un papel fundamental para seguir la continuidad de esta cuadrilla”.





